>> viernes, 8 de agosto de 2008
Hace unos, dos días(si mi memoria no me falla-y no confío mucho en ella para ser sincera-), tuve una charla bastante amena con mis dos padres. Rondaban las diez de la noche en el reloj de la televisión, la cual estaba mirando acostada en el sillón del living mientras mi hermana dormía en su cama y mi hermano jugaba en la computadora a alguno de sus extravagantes juegos en Internet. Los tres ya habíamos comido, cada uno en un lugar distinto de la casa.. Sepan que no siempre es así, normalmente cenamos en la mesa todos juntos; porque es casi el único momento que pasamos en "familia" los días de semana y hablamos de derivados temas, por distintos horarios, trabajos o etc. Imagino a esa mayoría de familias trabajando o estudiando todo el tiempo, con padres separados, inexistentes o de "mentira", universidades, amigos, y demás; que no tienen más de un día al año todos juntos, y me siento honestamente afortunada de que exista esa situación familiar donde estamos todos juntos. Por lo que acabo de escribir lo más probable es que piensen que soy una mina" familiera", que disfruta jugar con sus hermanos o discutir con sus padres, pero les comunico ahora mismo que no es así, para nada. Con las cenas de casi todos los días, y los almuerzos de los domingos con tíos, mi abuela y primos: me alcanza y sobra. Disfruto más de reírme con mis amigos y salir de mi casa(Hace poco más de siete años que vivo en esta misma casa y admito que ya me agobia estar mucho tiempo acá), pero las veces que me río con mi familia de ridiculeces que hicimos, de nacimientos, antiguos novios y cosas así; no las cambio por nada en todo este puto mundo. Bueno creo que me fui un poquititito(já) de tema; mi intención era escribir sobre la charla con mis padres y termine hablando de los momentos familiares: cualquiera lo mío. En fin, estaba yo viendo televisión en el living cuando decidí ir un rato a la cocina a ver de que tema entretenido hablaban mis viejos mientras cenaban, solos. Me llevé una decepción terrible: Estaban comiendo y mirando la televisión, los dos con cara de siomes. Por lo que decidí interrumpir su aburrimiento con mi in-cre-i-ble simpatía(ironía, por si no se nota). Así que me senté enfrente de ellos, apagué la televisión y les comente lo imbéciles que se veían desde afuera. A todo esto, mi viejo había vuelto hace un ratito de estar con los amigos, donde tomo alcohol y estaba un poco, digamos... entonado. Por lo que se prestó amenamente a la charla constructiva sobre la estupidizacion del hombre frente a aparatos como la televisión o la computadora. Aunque la charla empezó a irse por las ramas y, como siempre, se termino hablando de pasados individuales o compartidos con respecto a nosotros tres y otros familiares también. Disfruté mucho la charla, siempre me gusta recordar lo exagerados que eran mis viejos cuando yo, al ser su primera hija, daba a entender(todavía balbuceaba) que me dolía algo, o me caía, o tenia 37 y medio de fiebre y me llevaban a las tres de la mañana corriendo a un hospital. Jajaja, que increíble. O cuando a mi papá le pintaban los ataques de camping e íbamos mis viejos, una familia amiga-Ana(madre), Jony(padre), Cari y Mauri(hijos de 14 y 11 años)-, y yo con apenas cuatro meses en carpa a algún lugar en medio de la nada. Estaba re loco. Y no eran campings cualquiera los que íbamos eh, no, ni ahí. Llegamos a ir a San Luís, comer un asado, mirar las montañas, y volver al otro día. Y cosas por el estilo hicieron miles(obviamente yo siempre incluida). Aunque yo sinceramente no me las acuerdo, me encanta que me lo cuenten, me río demasiado. Y por si no sabían ahora se enteran, mis viejos son un de sas tre, y es por eso los amo tanto. El reloj del microondas marcó las dos de la mañana y nos fuimos a dormir(creo que en los ultimos 5 años nunca compartí tanto tiempo con mis padres sin pelearnos)...
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