>> domingo, 30 de noviembre de 2008
Tú me dices, yo te digo y así empieza nuestra guerra cotidiana. Yo me armo de adjetivos, tú conjugas el peor de mis pasados. Y te apunto donde duele y te acuerdo el peor de tus pecados, tú reviras la ofensiva y disparas donde sabes que haces daño. Y en el campo de batalla quedan muertos los minutos que perdemos. Tú me dices, yo te digo, y así acaba nuestra guerra cotidiana, esta guerra sin cuartel que nadie gana. Ya te dije que no es cierto, ya dijiste que tú no eres lo que digo. Nadie cree, nadie acepta, cada quién defiende su utopía. Y el fantasma de la duda se abre paso en la frontera del futuro y el presente moribundo se consuela con lo poco que nos queda. Y , te amo y me amas pero somos más idiotas que sensatos. Y aparece otro día y nos van quedando yagas incurables de esta maldita enfermedad de hablar de mas.
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