>> domingo, 29 de enero de 2012
Viajando están, los dos solos, como yo lo hice tantas veces ya conmigo misma.
Y tengo un miedo tan grande que es solo comparable con el que tiene un padre por su hijo cuando se va solo de mochilero por el continente... o algo así.
Me duelen los dientes, las encías, se me entumece el cuerpo de pensar que un micro puede volcar en cualquier momento, encima con este viento violentísimo que hay acá, y que es de noche, y... Ay que estúpida.
Detesto pensar en la muerte, en su existencia como mortales. Mi vida no es posible sin ustedes, ni remotamente. Los amo tanto, pero tanto.
Son el amor más grande en lo más profundo de este corazón tan prematuro.