>> domingo, 19 de febrero de 2012
Fué cosa del momento, tanto enojo, tantas ganas de romperte la cabeza contra una pared pero con palabras y metafóricamente, claro, porque la violencia física real me asusta y no me gusta, más que nada si nace de mi.
Ahora, mucho más pasiva y dentro de mi verdadera naturaleza, pienso en todo lo que te atormenta y casi que justifico cualquier cosa. No porque lo sepa todo -claro que no- pero alcanza con conocer lo que conozco.
Gracias a las comparaciones que entabló se me abrieron muchas puertas ventanas etc de aberturas que me ayudan a ver, inclusive sin anteojos, mi ira fué innecesaria. Obsoleta. Ya está, no porque no quiera sino por falta de interés es que no quiero enfrentarte ni dramatizar más todavía las cosas.
Tenés suficiente con vos misma, no me voy a meter en este enrollo.
Si al fin y al cabo aprendo a compartir y no me cambia nada que tu piel haya estado en su piel y que esa otra tercera o quinta o sexta piel que de a ratos es mía haya querido tambien ser tuya -quien sabe si lo fué o lo será-.
Y que todo me deriba a esos planteos filosóficos donde pienso en que la versión posesiva de las relaciones que tenemos en sociedad no es más que eso, una implantación de la sociedad, y que no me gustaría sentirme arraigada y que enrealidad soy parte inevitablemente y que es a pesar de mi y que estoy condicionada y que todas esas cosas.
Pero aprendo a compartir, y hasta pierdo interés.
Todo se quita con agua y con jabón.
Ya. Listo. Let go.