Sentir, habitándome plena, integrando el miedo, la duda, el amor. Vulnerable.


>> martes, 11 de diciembre de 2012

Si me mirás bien bien, y muy adentro, vas a ver un pájaro cantando a todo pulmón. Es lo que siempre fuí, detrás de todo. Me gusta escucharte respirar cuando te abrazo, por eso siempre me acuesto en tu pecho. También verás por ahí un violín, sonando agudas sus cuerdas, y en el fondo un contrabajo marcandole el paso. Entre uno y el otro siempre me balanceo buscando el equilibrio. Con gran esfuerzo manchas enormes de colores logran inundar todo dentro mío, dejando que los grises se vallan con las lágrimas. Tal vez por eso lloro tanto. Quiero creer que no soy mi cuerpo, que también mi ser es algo intangible rondando por alguna galaxia, donde cualquier cosa que no sea con amor da igual. Pero desde alguna estrella algo logra que mi pecho se estremezca cuando me decis te quiero. En una mirada percibo algo de eso que querés decirme sin decir, perdoname si en totalidad no puedo leerte, me gusta el sonido de tu voz. Más alla de todo -más acá que nada-, siempre podes ver una flor azul. Quiero compartirtela en su mayor fragilidad. Cuidarla o no es cosa tuya. Aprendí que a veces el amor tarde o temprano se termina y con el todas las promesas pierden cualquier validez. Por eso no quiero prometerte nada, o darte alguna seguridad que no sea acá y ahora... un pie frente al otro con tranquilidad: Te regalo el cariño, las caricias y los soles que tengo para dar. Son tuyos.