Hoy te lloré-
>> viernes, 11 de noviembre de 2011
Porque te extraño.
Porque sos tan lindo.
Porque no te merezco.
Porque lo que sentís por mi es tan puro.
Porque te lastimé.
Porque sos lo mejor que me pasó -y va a pasar- en la vida.
Escribirte sin que te enteres siempre fue mi mejor terapia. En realidad, como vos bien sabes, escribir ensayos que nunca entrego es mi forma de lidiar con las cosas. Escribo y escribo, escribo y te escribo. Siempre. Sé con certeza que por más injusto que se porte el destino nos vamos a volver a cruzar. Sé que aunque no podamos ser amigos la conexión que tenemos es imposible de pasar por arriba, de olvidar. Que como vos bien dijiste, uno se cruza todo el tiempo con desconocidos, con gente que desprecia o lo desprecian a uno; y es por eso que cuando relaciones como la nuestra surgen no vale la pena desperdiciarlas por banalidades (y al lado de la conexión astral-espiritual-ocomoquieradecírsele que tenemos, hasta la muerte se convierte en banalidad). Espero que no dejes de creer en eso, porque te necesito. No como novio, no como amigo, no como compañero. Te necesito porque formas parte de los pilares de mi cuerpo, sos más escencial a mi vida que el propio oxígeno a mis pulmones. Que egoísta.
Podremos separarnos meses, años, décadas... pero nunca estamos realmente separados. Sos parte de mi y soy parte de vos. Si existe alguien -o algo- que planea como el destino, o si somos nada más que partículas sin razón por el universo, si tenemos un libro escrito o si este libro se escribe a medida que vivimos: yo sé que nuestro libro es uno solo, sé que no importan las condiciones lo nuestro está en un plano surreal.
Estamos más allá. Y eso es algo que no puedo explicarle a nadie. Palabras que entendés solo vos, no importa cuán mal me explique, porque sabés de que estoy hablando.
Porque se que un día la vida nos va a volver a juntar,
porque creo en nosotros en un plano superior a todo
inclusive a nosotros mismos.
Porque me da miedo que vos algún día dejes de creer eso.