una estrella roja que nadie se la imagina
>> lunes, 19 de diciembre de 2011
Después de la falsa alarma de ayer domingo caí en lo complicado que va a ser manejar la situación un día de estos.
Y lo peor de todo es la razón de esa dificultad, una razón que no es cariño pero debería serlo.
No voy a decir que no te quiero para nada, tampoco es tan así, pero para sentir cariño por alguien tengo que construir (o haber construido alguna vez) una relación. Para mi los lazos de sangre no valen nada, mi familia no son mis progenitores ni tampoco lo serán mis herederos a menos que se construya de esa manera una familia real, donde se vive, se convive y se enseña a querer. Lo que quiero decir, es que por más de que seas indirectamente responsable de mi existencia, por más de que seas partícipe de mi vida y por ende de construirme en la persona que soy hoy, no puedo obligarme a sentir un cariño que no te tengo. Y me siento una mierda por eso, debería quererte...
Y sin embargo lo que me pone mal al imaginarme esa situación venidera es el corazoncito de tu hijo... de mi papá. Porque se que aparte de manejar tu fin va a tener que manejar mi falta de carencia después de eso, y que le va a romper el corazón el triple. ¿Qué puedo hacer? Por más que pretenda (y es una de las pocas situaciones en las que creo validero fingir), o al menos lo intente, mi cuerpo no sabe mentir; no puedo realmente sacar tristeza de donde no la hay. Disculpame, pero estoy enojada con vos. Saber que golpeaste, saber que hubieras golpeado más. Que fuiste y sos una madre castradora, una mujer necesitada, una víctima que me enerva. Tus ideas conservadoras, tu mentalidad de encerrar una familia disparejamente disfuncional (y no por eso descuartizada) bajo el caretaje de una típica felicidad... es como que buscas el sueño americano y ni siquiera sos yankee. Lo intentaste conmigo y lo intentás con mi hermana, implantar esa mentalidad de ama de casa servicial, sumisa: mi hermana es y seguirá siendo una mujer muy fuerte de convicciones claras, pero vos seguís intentando revertir eso. Revertir eso que yo deseo con tantas ganas para ella...
Y esas cosas me enojan, pero no dejo de buscar algo de bondad, alguna pureza que traiga la edad para encontrar cariño.
No lo encuentro, no lo puedo ver...
No se quererte.